¿Indignados…? ¡Resignados!

 

Sicilia

Sicilia

Recientemente, estuve envuelto en uno de esos debates ‘tuiteros’ de ocasión, a decir verdad lo inicié luego de leer una crítica, desde mi punto de vista absurda, sobre las acciones de Javier Sicilia que provocaron el encuentro (careo) con el titular del poder ejecutivo Felipe Calderón. ¿Por qué me pareció absurdo? Porque discrecionalmente hace una crítica hacia la libertad de expresión, implícitamente aprueba la acción bélica (y sus consecuencias) emprendida por Calderón y explícitamente hace un llamado a mantenerse al margen de las decisiones del gobierno. El argumento principal para criticar el movimiento emprendido por el poeta se basa en lo que mejor acomoda a la actual administración federal, los mexicanos deberíamos mejor callar, dejarlos hacer y trabajar. De hecho lo que más me enganchó en este debate fue leer que a nosotros no nos corresponde un problema que es del estado. De ahí surgió esta reflexión de ‘tres varos’ que produjo este post.

Por alguna situación (quién sabe cuál *guiño*) se cree que el estado y el gobierno son lo mismo, y, estimados lectores, no lo es precisamente. Ambigua y arriesgadamente habría que entender que el estado es creado en el momento en que una organización social decide crear instituciones para autoregularse, precisamente el gobierno es el conjunto de autoridades que administran estas instituciones, en nuestro caso estas autoridades elegidas democraticamente.  Por eso decir que un problema es de estado resulta tanto como decir es nuestro problema.

Es curioso como precisamente estas autoridades encargadas de administrar nuestras instituciones han logrado gradualmente convencer a un segmento de la población de que sus asuntos no son los nuestros y que nuestro papel es participar sujetos a condiciones preestablecidas donde la manifestación y la protesta son acciones radicales de ciudadanos… huevones.

Estimados lectores, ¿no les parece preocupante asumir que las autoridades no deben ser cuestionadas? En el particular caso que estamos viviendo ejercer el derecho a manifestarse abiertamente es prioritario considerando que la decisión de iniciar una guerra en territorio nacional fue con toda la intención de legitimar al representante del poder ejecutivo después de ser declarado ganador tras un proceso tan irregular como el vivido en el año 2006. Sencillamente es una irresponsabilidad iniciar una batalla de esta naturaleza ante un enemigo tan poderoso considerando que las instituciones encargadas de velar por el bienestar de los mexicanos, están infiltradas por el crimen organizado. Como dicen por ahí, la limpieza inicia en casa.

El movimiento encabezado por Javier Sicilia está amalgamando las voluntades de los familiares de las víctimas de la tragedia nacional en la que se ha convertido la tosudez del gobierno federal. Creo que cada uno de los que integran este movimiento deben ser reconocidos, más que por sus pérdidas, por el valor de ponerse en el blanco, en el fuego cruzado tanto de bandos criminales como de medios afanados en desprestigiar y atacar las protestas ciudadanas.

A veces agachar la cabeza, ponerse a trabajar y educar bien a tus hijos no es suficiente, no cuando las irresponsables decisiones de las autoridades en turno, atentan contra la vida de los mexicanos, abiertamente declaro mi admiración por quienes están en pie de lucha en las calles por voluntad propia mientras otros tantos seguimos pensando que el mundo se va a cambiar dando doble ‘click’.

No señalen al gobierno, señalen a los criminales, pide Felipe, ¿y cuándo los criminales están infiltrados en el gobierno? ¿tampoco?

Nota: Si a Sicilia me lo chamaquearon, ese es otro boleto.

Foto rolada por el camarada @yusbarrett él sabrá de dónde

 

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