Ooobama, oh oh

Barack Obama

El triunfo de Barack Obama es una luz de esperanza ante un panorama sombrío tanto para el pueblo de Estados Unidos como para los países que dependen de manera directa o indirecta de este país. En estos días se estarán viviendo las últimas expresiones de la euforia que provocó el triunfo del candidato demócrata, antes de caer en la cuenta de que los problemas siguen siendo los mismos. Habrá que recordar que aún restan dos meses de la administración del terror encabezada por George Bush y que probablemente habrá algunas sorpresas más hasta que oficialmente Obama tome posesión.
En el caso particular de nuestro país los temas que ocupan los primeros lugares de la agenda son los relacionados con migración, narcotráfico y petróleo. Respecto al primero mucho se ha hablado sobre el famoso acuerdo migratorio que ha quedado guardado en el cajón desde hace varios años, pareciese que con el triunfo del demócrata habría la posibilidad de retomarlo y por fin conducirlo hacia una solución concreta. En el segundo caso muy poco hay que decir ante lo muy grave que sucede en el país, la pelea está entre nosotros, la demanda de drogas naturales del consumidor norteamericano disminuye y se orienta hace drogas sintéticas, México vive la transición de convertirse en un país consumidor antes que exportador, la producción se queda en casa, los mercados se reorganizan, el gobierno federal tiene la responsabilidad, Estados Unidos el veredicto. Respecto al tema del petróleo siguen los cabildeos para que los grandes emporios petroleros gringos tengan los derechos y la libertad de explotar sin restricciones los yacimientos nacionales, el tema camina, gracias a quienes se dicen representar la voluntad del pueblo mexicano.

Poco habrá que esperar para que estos temas sean abordados por Obama al menos de manera inmediata. Su prioridad en estos momentos es resolver de qué manera va a enfrentar la inevitable recesión que lo recibirá el próximo y cómo compaginar esto con su preocupación por mejorar el sistema de salud pública estadounidense. Es un hecho que la agenda internacional será secundaria y la política interior será el pan de cada día para el demócrata. Sería bueno recordar que Barack es un presidente surgido de una de las minorías que más adversidades ha enfrentado en ese país y como tal su visión, no es la misma que la de los presidentes con una visión más exterior, más orientada a la conquista. El real cambio que mucho se repitió en la campaña de Obama surge precisamente de este aspecto. Una visión diferente, distintos dolores, distintas alegrías, la tarea está en casa, no fuera de ella. Es muy probable que para nosotros al menos los temas de migración y narcotráfico sigan en la congeladora. Para el caso del tema del petróleo sin duda las cosas marchan conforme a lo planeado, no es cuestión de posturas ideológicas, es parte del plan y Barack dista mucho de ir en contra de algo que beneficiará a la economía de su país.

Imagen tomada de aquí para posteriormente ser fotochopiada.

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