Las federales van a estar bien federales

Dis-putados

Dis-putados

De todos es bien conocido que este es el año del arrebato interno en los partidos políticos al acercarse las elecciones para renovar la cámara de diputados. Todos quieren su hueso y méritos tienen de sobra lamiendo botas y traseros para exigir se les tome en cuenta para una candidatura o ya de a perdida una plurinominal, putinominal, pinchenominal o lo que se le parezca. Este relajo anima a que muchos aspirantes en el afán de obtener apoyo para lograr un curul sean capaces de vender su alma al diablo, y dado que el diablo anda de moda en este páis seguramente se acercará con todas las intenciones de mover piezas estratégicas en la cámara que dirige el rumbo de este país. ¿El diablo? Si, a ese al que se le atribuyen las decenas de muertes que aparecen diariamente en los periódicos. El escenario que se presenta en estas próximas elecciones dista mucho de ser un proceso ajeno a la cruda realidad que estamos viviendo. Cada partido tendrá que decidir quienes serán sus candidatos, esto de entrada ya supone una primera complicación, ¿cuál será el criterio para seleccionarlos? ¿trayectoria? ¿aceptación? ¿posicionamiento…? Y qué sucederá si todo esto es sustituido por la aparición de unos padrinos mágicos, porque en la trayectoria política son necesarios los patrocinadores, no es suficiente como dirían por ahí, una cara bonita. La importancia de los personajes que estén atrás de cada aspirante serán determinantes para que los partidos logren conformar su lista de candidatos. Otra situación resulta preocupante si tomamos en cuenta cuál es el partido que se perfila como virtual vencedor de estas elecciones y todo gracias a la ineptitud de los gobiernos panistas y las ridículas guerrillas internas perredistas. Estamos hablando un dinosaurio resucitado, el Revolucionario Institucional. Preocupante porque lejos de tener la preferencia del electorado han sabido capitalizar sus redes de corrupción en sindicatos, presidencias municipales, oficinas gubernamentales y en todo aquel lugar donde condicionan la chamba de los burócratas al acarreo de los votos suficientes para imponerse ante la cada vez más evidente apatía del votante. Es obvio suponer que en una estructura de este tipo permée el crimen organizado con miras a ganar la mayor cantidad posible de lugares en el congreso que les permita operar en función de sus intereses, esto en el supuesto de que no esté sucediendo actualmente porque hay que ver las autoridades que tenemos como para preguntarse cuál bando es el más peligroso. Ver para creer.

Imagen tomada de aquí para psoteriormente ser fotochopiada.

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