Votar… esa es la cuestión.

Se acerca el 5 de julio, día de elecciones federales, día para elegir a nuestros nuevos representantes en el congreso. El IFE ya ha saturado los medios de comunicación llamando a los empadronados a acudir a las urnas, sin embargo, pareciera que el resultado ha sido contraproducente debido a que gran parte de los electores se cuestionan si vale la pena votar. Pero ¿fué esto propiciado por el mismo IFE? A mi entender, el IFE ha cumplido (de manera exagerada) con la tarea de convocar a las urnas, si bien pudiese convertirse en blanco de señalamientos, quizás mucho se deba a su dudoso desempeño en las elecciones del año 2006. Elba Esther Gordillo y Luis Carlos Ugalde (entre otros) se encargaron de convertir a esta institución en una de las más repudiadas y cuestionadas en los útlimos años. En primera instancia parece ser que esto es suficiente para desconfiar hasta de la credencial para votar, sin embargo, no olvidemos a los actores principales, los partidos.

¿Quiénes en este momento (y sin “googlear”) me podrían decir a qué ditrito pertenecen, quién es su representante en el congreso, a qué partido pertenece  y cuál ha sido su desempeño en el congreso de la unión en materia de propuestas y participación? Me parece que no los suficientes para afirmar que nuestros representantes populares al menos nos informan de cuál ha sido su actuar en el congreso. La realidad es que los diputados viven ajenos de quienes representan, no hay interés de su parte por defender los intereses de la gente sino más bien trabajar por mantener sus privilegios y en función de la línea que les dicte el partido político al que pertenezcan.

También debemos tomar en cuenta que hace mucho que el ciudadano común y corriente se alejó de poder ser considerado a alguna candidatura si no es a base de una extensa carrera de estar lamiendo botas y adquiriendo compromisos que serán reclamados por sus acreedores en su momento, ya no hay identificación con los candidatos, muchas veces no sabemos ni quiénes son y ni qué han hecho para ser candidatos a elección popular.

Habrá que sumarle a todo esto que las líneas de los propios partidos se han visto exhibidas puesto que, al menos, las tres principales fuerzas políticas de este país son un cúmulo de incongruencias en su actuar. Los actores principales son quienes realmente han hecho que mucha gente considere lo mismo votar o no votar, al final pareciera que lo único que harían participando es seguir legitimizando un sistema democrático diseñado para beneficio de unos cuantos.

Las preguntas obligadas son… ¿vale la pena seguir legitimizando esta farsa? ¿Es una opción viable anular el voto? ¿Es lo mejor dejar de acudir a las urnas? Pero lo más importante sería respondernos ¿cómo podemos presionar para que este proceso electoral funcione en beneficio de los ciudadanos y no de los partidos?

Para empezar debemos ser concientes de quienes si van o están obligados a votar. Hablamos de quienes por alguna razón directa o indirecta deben acudir a las urnas ya sea por afiliación a algún partido, convencimiento o nada más por tener un familiar o amigo trabajando en partidos, dependencias de ayuntamientos o gobiernos estatales a quienes mediante los sindicatos obligan a entregar credenciales de elector para garantizar la cuota de votos que necesitan para mantener sus privilegios. Sería aventurado hablar de qué porcentaje representan en cada elección pero el hecho es que nunca van a faltar y que siempre se moverán por intereses de los partidos, si no perteneces a este grupo tengo buenas noticias para ti, tu voto todavía es libre.

Dado que el voto es libre y supuestamente secreto hay quienes prefieren tomarse la libertad de no ejercerlo, lo cual es muy respetable, pero ¿es esta la única manera viable de mostrar tu repudio o inconformidad hacia el actuar de estos indignos aspirantes a representación popular y sus partidos? ¿No te has preguntado si esta sea la mejor situación para quienes buscan seguir manteniendo este sistema de protección de privilegios? ¿Qué hacer?

La respuesta está ante nuestros ojos, VOTAR.

Si pretendes detener las políticas del o los partidos que vayan en contra de tus principios e intereses entonces VOTA POR EL PARTIDO QUE SIGNIFIQUE LA OPOSICIÓN A LAS MISMAS Y QUE SEA MÁS CONGRUENTE CON TU MANERA DE PENSAR Y ACTUAR.

Si los partidos no te convencen y no te identificas con ninguno de ellos, entonces, VOTA POR LA PERSONA, AVERIGUA QUIENES SON LOS CANDIDATOS REGISTRADOS EN TU DISTRITO Y VOTA POR LA PERSONA QUE A TU CRITERIO SEA MÁS CONGRUENTE ENTRE SUS PROPUESTAS Y LOS HECHOS DE SU HISTORIAL PERSONAL.

Si de todos modos piensas que es lo mismo votar por la persona o por los partidos, entonces, VOTA POR ALGUIEN QUE CONOZCAS Y QUE CREAS MEREZCA TU VOTO DADO TU RECONOCIMIENTO HACIA EL, VOTA POR CANDIDATOS NO REGISTRADOS.

Si no conoces a alguna persona o candidato no registrado que merezca tu voto, entonces, VOTA POR QUIEN TU QUIERAS, POR TI, POR TU CANTANTE FAVORITO, POR TU PERRO, POR TU ARTISTA FAVORITO, ETC.

Hay muchas más maneras de mostrar tu acuerdo o desacuerdo con este sistema democrático en decadencia, la anulación del voto o la no participación en estas elecciones es anularse a uno mismo, descartarse a uno mismo, evadir la responsabilidad con uno mismo. Los partidos y principales actores políticos deben darse cuenta de que si nos damos cuenta, de que para nosotros hay muchas más opciones que únicamente los partidos y candidatos registrados. Anular nuestro voto o dejar de participar en este proceso significa darle la razón a quienes consideran que es justificable el hecho de alejar cada vez más al pueblo de las decisones que marcan el rumbo de este país.

Para quienes repudiamos este modelo electoral siempre en función de beneficiar a unos cuantos, nuestra participación servirá para legitimizar una verdad, que México ya no cree en quienes se han empeñado en secuestrar el futuro de nuestros hijos, que México cree que es hora de que se enteren de que la principal fuerza política de este país no tiene un color o una ideología política, sino de que tiene la dignidad para empezar a recuperar lo que le pertenece.

Como ciudadanos nos han reducido los espacios para expresar nuestro sentir verdadero, el voto es una de las pocas opciones todavía libres que podemos ejercer, no lo desaprovechemos, participemos.

Imagenes tomadas para posteriormente ser fotochopiadas de aqui y de aqui.

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