Desconociéndose… por internet

 Match Parship

Creo que a la mayoría de nosotros nos ha dado curiosidad o algo de morbo el tema de conocer a alguien por internet, bueno el término conocer es casi como tener buenas intenciones, más bien sería ligar, ja ja bueno como diría Oceransky en el “Concierto en vivo desde el Ojalá”, a ver que chivo te tira un tope. Navegar por la red de redes nos expone fácilmente a esos banners publicitarios que te invitan a ponerte en contacto con alguien, van desde lo más explícito con fotos de super nenas (ó super rorros) hasta los que se apoyan con testimoniales buscando más seriedad y despejando esas dudas que siembra el banner con la mega güera con la tanga color rosa.

En lo personal fueron dos los que atrajeron mi atención, parship.com.mx y match.com. La primera incursión con parship se basó sobre todo en que el servicio era gratuito y para un principiante este tipo de facilidades no deben desaprovecharse. El rollo es muy sencillo, te das de alta, contestas unos cuantos tests y vas pa dentro. Francamente no sabía qué esperar así que me di a la tarea de subir alguna fotillo (esas de currículum donde pones cara de urgentemente necesitar un trabajo) y esperar qué pasaba. Básicamente para establecer un primer contacto con algún perfil que se muestra interesado por ti es mediante un famosos “rompehielos”, algo así como un “qué onda yo aquí, tu allá, vámonos entendiendo”.Una vez que alguien te envía un”rompehielos” eres notificado en la cuenta de correo con la que te diste de alta y ahí empieza lo bueno… se supone que lo bueno. En definitiva lo más probable es que intercambies uno o dos mensajes para darte cuenta de que no tienes mucho que decir y tampoco tienen mucho que decirte. Vamos, que al final te aburres y empiezas a olvidar que estás inscrito y solo te acuerdas cuando abres tu correo y ves la cantidad de mail informándote de las parejas que son “compatibles” contigo. Luego el sitio gratuito empieza a sacar las garras y a restringir los canales de comunicación si no estás dispuesto a aflojar una feria. Pues ya está, te das de baja y las pocas personas con las que aceptaste o aceptaron a cruzar algún mensaje contigo se vuelven tan relevantes como una final de concacaf entre un equipo gringo y uno salvadoreño.

A pesar de esta experiencia me quedaba un espinita con relación a la página de match.com. Un banner que te dice que dos personas se conocieron ahí y hoy son marido y mujer te termina convenciendo, convenciendo de que algo anda mal si de miles de usuarios solamente dos cristianos han sido los afortunados.

Aún así decidí probar de qué se trataba y cuando me estaba dando de alta, sables, si quería intercambiar mensajes con los demás usuarios pues tenía que “caerme cadáver” o sea pagar una inscripción.Ya borrachos y a oscuras me dije, pues va, total todo sea por aumentar el “inteleito conocimento” cajum cajum. Pues te cobran unos 24 dolarucos que en plata mexicana vienen siendo unos docientos setenta y tantos morlacos. Misma operación que el anterior aunque con un test aparentemente más extenso y sofisticado je je, que palabra. Huelga decir que en ambos sitios tu perfil pasa por un filtro para asegurarse, supongo, de que no tengas algunas claras intenciones de sabotear ó de estar jodiendo la vida a los demás. Curioso este detalle porque una vez adentro descubres que hay una inmensa cantidad de perfiles fantasma donde te alegran el ojo con algunas muy sugerentes fotografías pero que más bien son de modelos amateur bien buenorras. Aqui el primer intento de contacto se denomina “guiño” y entre guiños que van y vienen empiezas a intercambiar mensajes y a conocer más a profunidad las preferencias de los usuarios. La mala noticia es que cuando le empiezas a agarrar la onda se acerca la fecha para renovar la inscripción y después de vanos intentos por pretender reamente conocer a alguien decides mejor dejarlo por la paz, al menos lo haces si no te tomas en serio esto, porque seguramente habrá quienes continuen.

En conclusión estos sitios no son más que especuladores de las relaciones sociales, los más que se dan de alta de manera gratuita y los menos que con la ilusión de encontrar su media naranja son capaces de seguir pagando una tarifa para dar con ella. Al final creo que quienes acuden a estos sitios, con el interés de resolver su vida sentimental encontrando una pareja, comparten una soledad que es propia de la situación que vivimos, relaciones por chat, mensaje, teléfono, radio, internet porque a control remoto el corazón siente menos feo.

Definitivamente nada como lo real, aunque duela, pero que rico duele.

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