Campañas al vuelo: PRI ¿nueva actitud?

¿De qué va la campaña?

Para estas elecciones federales, el PRI ha decidido aferrarse a los siguientes conceptos: experiencia, reconstrucción y renovación. Dejando de lado la presentación de propuestas concretas, la intención de los diferentes mensajes emitidos en los medios de comunicación y por los candidatos es convencernos de que el partido se ha renovado y que no volverá a cometer los errores del pasado. Incluso se atreve a proponer cambios digamos… de tipo cultural, como la aparente actitud derrotista colectiva en situaciones cruciales (lo va a fallar, lo va a fallar). Otra característica de esta campaña es atraer a partidarios más jóvenes, siendo el Partido Verde su principal aliado para lograrlo, una fórmula ahora exitosa, ya que aprovecha la inconciencia de este segmento respecto al oscuro pasado del revolucionario institucional. Huelga mencionar que una de las líneas ha sido evitar a toda costa cualquier tipo de señalamientos y descalificaciones respecto a otros partidos y mantenerse totalmente ajenos de subir al ring, para así reforzar la imágen de ecuanimidad que da la experiencia, no más Labastidazos, no más Madra… ¿Quién no podría creerles? Tan arrepentiditos que se ven…

Ups y mil veces ups

O sea… ¿la cagas durante setenta años y luego pretendes que todos lo olviden? Para fortuna de este país todavía existe memoria histórica y y gracias a ello sabemos que muchos de los episodios más negros del México postrevolucionario están directa o indirectamente relacionados con el Revolucionario Institucional. Fraudes electorales, asesinatos, magnicidios, crisis económicas, promesas incumplidas, robo a manos llenas, charrismo sindical, corrupción hasta el tuétano, son sólo algunas de las herencias y aportaciones del PRI a la historia de México. La real apuesta del tricolor a partir de su gran debacle iniciada en el año 2000 ha sido reorganizar la estructura que le permitió tener el poder absoluto durante casi 7 décadas, nos referimos a los sindicatos, organizaciones de todo tipo (agrarias, obreras, transporte, etc.), infiltraciones en todo tipo de instituciones públicas y otras que son las que representan el voto duro o el voto a huevo irracional. Lo más chistoso del asunto es que es en este grueso de votantes/partidarios donde la renovación y reconstrucción brilla por su ausencia dado el control totalitario que ejercen los líderes tricolores en su interior, aunque hubo quién soñó con algo diferente… y quedó tendido en Lomas Taurinas. Lejos de reconstruirse el autonombrado nuevo PRI en realidad reestructuró las bases que le garantizan el voto duro, el voto irracional.

¿Porqué no nos convencen?

Hablar de la renovación de un partido que tolera a personajes de la talla de Mario Marín protector de redes pederastas, Ulises Ruíz asesino y aplanadora de derechos humanos, Peña Nieto fugurín que utiliza recursos del erario para sus aspiraciones políticas, no es precisamente hablar de un partido que pretende olvidar sus viejas prácticas. Mucho menos si tomamos en cuenta que ha garantizado la eterna permanencia de longevos líderes de sindicatos y organizaciones varías sin la mínima intención de alterar su status quo. El PRI simplemente a pasado de una manera burda de operar a una muy refinada en la que incluye incubadoras para generar jóvenes y servilistas pseudolideres, una forma más discreta de condicionar beneficios a cambio del voto y capitalizar las torpezas de los demás partidos que para el PRI y no de manera casual ha venido como anillo al dedo. Sin embargo no habrá que olvidar que la disfuncionalidad de nuestras instituciones es el sello máximo de un estilo que el PRI imprimió en ellas durante todo el siglo pasado, que lo que pudo hacer no lo hizo, que no va a permitir la autonomía de organizaciones, sindicatos e instituciones públicas y que en México árbol que nace torcido… jamás será vencido.

Imagen tomada de aquí.

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