Super… diversidad

Carrito

Hace poco fui a hacer mis compras domésticas obligadas, mismas que por lo regular suceden cuando en el refrigerador hay una salchicha con moho y se ha terminado cualquier tipo de bebida revigorizante (principalmente la “chela”). Recorriendo los pasillos me di cuenta de algo que había dejado de notar, los tipos de compradores que acudimos a hacer las compras del super, algo así como la biodiversidad que en este caso nombraré la super diversidad. Repasemos amable lector los perfiles que podemos encontrar recorriendo los pasillos de los supermercados, cualquier parecido con la coincidencia es mera realidad.

El buitre

Suele andar por los pasillos buscando a las demostradoras de nuevos productos. Se le reconoce por su andar impredecible, alegre y misterioso. Puede pasar varios minutos tomando la decisión de atacar a su presa pero normalmente espera a que el pasillo se despeje para no balconearse. Tiene mucha experiencia en el arte de tomar bocadillos y bebidas logrando incluso en un solo movimiento tomar 2 salchichas con la mano derecha y 3 chicharrines con la izquierda. Una vez tomando confianza su parada en estos exhibidores se puede prolongar hasta agotar existencias. Cuentan las leyendas que existe una secta donde cada medianoche se juntan para ver quien tiene más palillos o vasitos de plástico.

El trenecito

Normalmente formado por una pareja y no menos de tres hijos. Se caracterizan por ir uno detrás del otro, comunmente la mujer lleva el carrito de las compras y el hombre un carrito lleno de niños, en ese orden. Ella concentrada en sus compras olvida por momentos que viene acompañada y únicamente pela al marido para recordarle que “Luisito” está colgado del estante de los detergentes. Él, trata infructuosamente de poner cara de apenado cada vez que por seguir a su mujer obtruye el paso con su carrito lleno de monstruos, y trata de no perder los estribos cuando algún despistado le pregunta -¿Oiga y la niña de los rizos en qué pasillo al encuentro?

El duende

Este extraño personaje es el responsable de que te encuentres un par de calcetines cafés entre los limones y las alcachofas. Una de sus habilidades es tomar productos de otras secciones y ponerlas en otros inimaginables, se le reconoce por obras maestras como “Yogurth en Jardinería”, “Pantaleta en lacteos” y “Filetes de pescado en departamento de caballeros”. Los acomodadores estána a la casa de este duende cuyo lugar preferido es justo en las cajas a la hora de pagar. Y si, todos hemos sido duendes.

Los hijos de los increíbles

Recordarán a los niños de esta película, uno muy rápido y la otra capaz de hacerse invisible. Pues te los puedes topar en los pasillos, niños que corren a velocidades sosprendentes o que desaparecen por arte de magia delante de sus distraidos padres. Aparecen súbitamente corriendo hacia ti o aparecen detrás de ti obligandote a hacer malabares dignos de cualquier contorsionista. Por lo regular los padres de estos niños se apegan al método pedagógico Montessori o en casos extremos acudena los supermercados con la esperanza de salir de ahí con una boca menos que alimentar. Estos personajes dan sentido a tener un voceador en las tiendas.

La familia telerín

Son como una peregrinación dentro de la tienda, se mueven en masa obstruyendo cualquier vía de paso y para cada decisión de compra realizan un referéndum hasta para decidir el color de los huevos. El grupo está integrado por mamá, papá, hijos, novia de los hijos, tío solterón, abuelita y pueden darse ocasiones que los acompañe el vecino, con eso de que cada vez que les pide aceite nunca tienen de la marca que a él le gusta.

Fantomas

Hombre maduro de un alto nivel socioeconómico que recurre al super porque olvidó comprar el licor que quería regalarle a su mejor amigo por su reciente nombramiento de embajador en el lago Titikaka. Se ve presuroso con una botella de no menos de seicientos pesos huyendo de la muchedumbre como si fuera a contraer lepra. Aprovecha estas visitas para echar un taco de ojo con las chachas que tanto el alegran la pupila.

Economista

Calculadora, pedazo de cartón y bolígrafo en mano inicia el recorrido para realizar sus compras no sin antes calcular para cada una el precio, costo, costo-beneficio, contenido neto real, utilidad, iva, isr, porcentajes de tabla nutrimental, comparativa de esta con otros productos y al final se da cuenta que la mayonesa no es light.

La mallugadora

Su hábitat es el área de frutas y verduras, su virtud la paciencia, su habilidad… dejar las frutas y verduras aguaditas. Es muy exigente respecto al estado de madurez de la fruta y las verduras, su proceso de inspección sigue cuatro pasos básicos, detección de fruta ó verdura objetiva, analizar color y olor, apretar ligeramente con los dedos pulgar é índice hasta determinar el grado de madurez y en caso de dudas enterrar la uña para conocer estado interior y jugosidad. Al final de esta labor de reconocimiento se lleva dos limones, una manzana, dos peras y tres calabacitas dejando a su paso un rastro de frutas y verduras despanzurradas.

El explorador

Visita cada una de las secciones del super y recorre cada uno de los pasillos para asegurarse de que no se le olvida nada. Normalmente acude a comprar un artículo y acaba llevándose medio super. No necesita una lista de compras todo lo tiene en la mente y conforme explora cada uno de los rincones de la tienda se va acordando se lo que hace falta en casa. Una vez que ha terminado se retira cuando están por cerrar y al llegar a casa se da cuenta que ha olvidado comprar el papel higiénico que lo llevo al centro comercial.

Imagen tomada y “fotochopiada” de aqui.

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