Cero y van 2

Pocos de mi generación recordarán lo sucedido un seis de julio de 1988, o al menos quienes lo recordamos o hemos heredado la verdad sobre ese día entendemos lo que significa la frase “se cayó el sistema”. Dieciocho años después, un dos de julio, el sistema para fortuna de algunos no se cayó, el sistema funcionó tal como se había planeado. No hablamos precisamente de un sistema de cómputo, aunque también lo hubo (léase PREP), hablamos del sistema que integraron el consejo coordinador empresarial, el duopolio televisivo (y a su vez el control sobre la mayoría de los medios de comunicación masiva, como prensa escrita y radio), los gobernadores, los eternos líderes sindicales y la iglesia católica, unidos con un mismo fin, evitar que Andrés Manuel López Obrador resultara electo como presidente de México en las elecciones de 2006.

Por aquellos días el mensaje que recibían amplios sectores de la población era no permitir que Andrés Manuel ganara las elecciones haciendo comparaciones ridículas con otros líderes latinoamericanos, infundiendo el temor a perder algo que muchos ni siquiera poseían ó poseen, describiendo escenarios apocalípticos como cuando el padre atemoriza el niño con el cuento del coco entre otras artimañas. Desafortunadamente la única alternativa “viable” ante tal amenaza recayó en la figura de un personaje gris carente de liderazgo, Felipe Calderón Hinojosa, quien a final de cuentas recibió el voto del odio y del miedo de quienes, víctimas de su ignorancia, decidieron que votar por Felipe era la única manera de evitar que esa figura satánica tabasqueña convirtiera este país en una dictadura donde todos íbamos a vestir igual. En concreto, no votaron por Felipe, votaron en contra de Andrés Manuel.

A reserva de todo lo que se ha dicho, expuesto, escrito, divulgado acerca de esa elección la realidad es que hoy es imposible negar que una vez más el pueblo de este país actuó en contra de sus propios intereses y a favor de los intereses de unos cuantos. ¿Qué hubiese pasado si hace dos años nos hubieran bombardeado de spots hablando de la irracional cantidad de asesinatos sin explicación (que se le achacan siempre al narco) que nos esperaban en el sexenio de Calderón? ¿Y si se hubiesen difundido los contratos anticonstitucionales del actual secretario de gobernación? Pues a lo mejor no pasa nada, tomando en cuenta que tampoco pasó nada cuando todos supimos que el cuñado de Felipe fue el encargado de proveer el sistema que contabilizó los votos de aquella elección… qué casualidad.

Seguramente hay muchos quienes siguen creyendo que Felipe realmente ganó las elecciones, y lo sostienen porque siguen odiando a Andrés Manuel, lamentablemente para muchos la figura amenazante de Obrador ha sido sustituida por otros temores mayores como el desempleo, la violencia e inseguridad, el alza de precios, el mísero aumento al salario, los abusos de poder y otras curiosidades que resultan más preocupantes que cualquier otra amenaza.

Nadie puede dar garantías de que la situación pudiese ser mejor con uno o con otro gobernante, pero si podemos estar seguros que este país no tiene memoria, no aprende de su historia y lo peor es que ante las pruebas de los ilícitos y abusos de poder de quienes dicen representarnos, cerramos los ojos y le pasamos al canal 2 para ver la “comedia” de las 8, es que la realidad es un programa que se repite tanto que ya nos aburrió.

¿Acaso tendremos el gobierno que merecemos? No se pierda el próximo capítulo: “México entrega sus recursos naturales al extranjero”.

No te puedes perder...

Twitter It!