Una de orégano, por las que van de arena

Guillermo Perez

Esta mañana hemos despertado con una buena noticia, Guillermo Pérez ha conseguido la primer medalla de oro en los juegos Olímpicos de Beijing. Más allá de que vino a ser una bocanada de oxígeno tanto para la delegación mexicana en estos juegos, como también para las televisoras (que por fin tienen de qué hablar), esta medalla tiene un sabor especial. En el semanario Proceso del domingo 17 de agosto en la sección de deportes publican un reportaje sobre Guillermo Pérez y los obstáculos que tuvo que enfrentar para lograr ser representante del tae kwon do mexicano en los olímpicos. Desde niño seguidor aficionado a las películas de Bruce Lee, Guillermo ha tenido el apoyo de sus padres quienes realizaron un gran esfuerzo para la formación de su hijo ene sta diciplina. No todo fué miel sobre hojuelas, Guillermo enfentó situaciones difíciles que fueron desde lesiones, momentos de soledad y depresión en su estadía en la ciudad de Puebla, pensamientos sobre la posibilidad de un retiro cuando menajaba un taxi (en sus palabras “para no representar una carga más para su familia”), dudando de su capacidad al vivir bajo la sombra del medallista de plata en Atenas, Óscar Salazar, quien siempre fué privilegiado gracias a que su padre era el encargado del representativo de tae kwon do en México. A pesar de todo esto Guillermo no se dió por vencido y apostó todo en el mundial de la especialidad donde fué finalista y consiguió medalla de plata y con eso su boleto para a sistir a los juegos de 2008. Sin embargo el destino le prepararía la primera revancha, por alguna razón que sólo nuestras autoridades entienden Pérez tuvo que enfrentarse a Salazar para determinar quien sería el representante de México en la categoría de los 58 kg. Leyó usted bien amable lector, a pesar de tener su boleto lo tuvo que literalmente apostar frente al hijo de quien siempre lo relegó y lo mantuvo en la sombra. Guillermo dijo en su momento que nada ni nadie le iba a arrebatar ese boleto y así fué al conseguir derrotar a Salazar y alcanzar el gran sueño de asistir a Beijing 2008. Hoy es medallista de oro, una medalla que tiene una historia digna de ser contada, de un jóven que se atrevió a soñar y se abrió paso ante las adversidades. En México este tipo de deportistas deben ser considerados héroes por el hecho de lograr sus sueños a pesar de los dirigentes del deporte en este país, a pesar de las corruptelas, de la falta de apoyo, ellos junto con sus padres son los que dan escasas alegrías a este país pero junto con estas historias también dan una lección de esperanza, de sueños. Al final los dirigentes se colgarán esta medalla como si fuera fruto de su trabajo cuando lo único que les ha interesado es ir a dar el rol para conocer mundo para justificar un presupuesto que utiliza en todo menos en dar apoyo, en creer en nuestros deportistas. Bien lo dijo Guillermo, “quien me quiera ganar, tendrá que haber sufrido más que yo”.

Fotografía tomada de aqui para posteriormente ser fotochopiada.

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