No… así no…

felipe-pulgarcito

Seamos serios (#arreolastyle) , la guerra emprendida por Felipe Calderón en contra del narcotráfico (ahora denominada en contra del crimen organizado) es a todas luces una tomada de pelo por una sencilla razón, no se puede declarar una guerra contra el dinero. Estamos hablando de declararle la guerra a cuarenta mil millones de morlacos verdes al año (según datos de Kroll), ése amables lectores, es el supuesto enemigo a vencer, 40 000 000 000 de dólares. Y no estamos hablando de que esta lanota esté en bonos, acciones, o esos instrumentos financieros fumados, estamos hablando de efectivo, pachucha, pasta. ¿Imaginan la cantidad de problemas que esa lana resuelve durante todo un año? Para darse una idea recomiendo la lectura de este artículo publicado en El País, además de haber inspirado este post, contiene comparativos entre la cantidad mencionada y algunos presupuestos anuales destinados a distintas actividades en el país. El tema es, que pretender terminar con una actividad que literalmente lubrica la economía con el flujo de efectivo que pone a circular es sencillamente irreal. Y es irreal porque México carece de políticas sociales y económicas sólidas y efectivas que garanticen, que en la medida en que se vaya erradicando esta actividad ilícita, se cubrane huecos que por lógica se generarán. Por decir algo simple, el gobierno federal se preocupa por sacar al narcomenudista de la calle, pero se olvida de qué va a comer la familia del mismo y peor aún, tampoco trabaja en función de crear las condiciones que permitan a esta familia subsistir de otra manera, he ahí el círculo vicioso. Incluso la aplicación de políticas económicas neoliberales parecen ir en contra de que estas condiciones tengan la mínima esperanza de existir. La población más trastocada por estas políticas es la de los jóvenes, con el cuento de la competitividad, cada vez se les restringe más el acceso a una educación superior y cuando la alternativa es el empleo, los sueldos justifican su precariedad precisamente por no contar con un título o especialidad, y eso tomado en cuenta que ya el tenerlo tampoco asegura nada. A esto habrá de sumar el constante bombardeo de mensajes orientados al consumo al que los jóvenes están expuestos todo el tiempo, sometidos constantemente a la idea de que si no vistes, calzas, bebes, utilizas, etc. sencillamente tu vida no vale nada. Entendemos entonces porqué precisamente los jóvenes se traducen en el nicho de mercado preferido para engorsar las filas del crimen organizado, vivir rápido, sobrevivir bien… mientras dure. No intento señalar que la solución radique en este tema, sin duda es mucho más complejo, sin embargo es una de las que suman para crear las condiciones que impiden la generación de actividades que vayan haciendo nuestra economía más independiente del dinero que inyecta el narco (crimen organizado) al país anualmente. ¿Cuántas voluntades habrán engrosado las filas del crimen organizado por carecer de las mínimas condiciones para el desarrollo físico y mental de un ser humano? Seguramente muchas ¿Cuántas irán sumando? Seguramente más mientras todo siga así. Al final las necesidades seguirán existiendo y pretender pelear contra el dinero que precisamente las satisface es literalmente como país volarse la tapa de los sesos. Muchos podrán manejar el discurso de que la competitividad es el camino a seguir, donde el más apto paga por comer, por ser educado, por ser aceptado, por vivir… casi un discurso de selección natural, pero me pregunto ¿qué sucedería entonces si todos estuviéramos en igualdad de condiciones? ¿realmente seríamos los más aptos? Preguntas vagas… como vago este post… simplemente no creo que tenga lógica querer erradicar un mal necesario olvidando sustituirlo por un bien indispensable… no… así no.

Imagen tomada de aquí para después der fotochopiada.

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